Psicóloga Perinatal Castro Urdiales
El test dio positivo, la habitación está lista y, finalmente tienes a tu bebé en brazos. Se supone que estás viviendo el momento más feliz de tu vida, pero…no te sientes así. Sientes una tristeza profunda, ganas de llorar sin motivo aparente y a la vez culpa por esta emoción que te oprime el pecho y piensas que no deberías sentirla.
¿Eres una mala madre? Rotundamente NO.
Vamos a analizar por qué ocurre este choque emocional y cómo identificar si lo que estás viviendo es algo transitorio Baby Blues o es una depresión posparto.
El mito de la «Felicidad Obligatoria»
La sociedad, las redes sociales, los medios de comunicación… nos venden una maternidad idealizada, en colores pastel, pero no se habla del terremoto biológico y psicológico que supone el posparto para la madre y también para el padre.
«Sentir tristeza tras dar a luz no es una fallo del carácter, ni mucho menos significa que seas débil; es una respuesta ante una de las transiciones más intensas que vivirá el cuerpo y la mente de una mujer»
EL Baby Blues: la tristeza de los primeros días
Si te sientes sensible, irritable o abrumada en las dos primeras semanas después del parto, probablemente estés atravesando el Baby Blues.
Tiene una explicación biológica: Es un cóctel de caída hormonal brusca ( estrógenos y progesterona), falta de sueño y añádele la adrenalina por el cambio que estás viviendo.
¿Qué hacer?
No te exijas. Busca tu red de apoyo, descansa y valida que es normal no estar al 100%. Tu proceso es único, no te compares con otras mujeres, ni otras familias.
Cuando la tristeza no se va: Depresión posparto.
Si han pasado más de dos semanas y esa sensación de no ser tú misma continúa contigo, podríamos estar ante una depresión posparto. Aquí, la pregunta «¿ Por qué no estoy feliz?» se vuelve una carga pesada incluso se puede vivir con culpa.
Señales de que quizás necesites acompañamiento profesional:
Si sientes desconexión emocional con tu bebé.
Sientes culpa constante y no te permite disfrutar del momento que estás viviendo.
Tienes pensamientos intrusivos y te asustan.
El cansancio no es solo físico, sientes agotamiento mental que no disminuye al dormir.
La importancia de la Psicología Perinatal.
Acudir a una especialista, como nuestra querida Elsa Gil, permite desmitificar estos sentimientos. La psicología perinatal ofrece un espacio donde:
Se valide tu emoción: No te juzgamos, te escuchamos.
Se trabaja la identidad: Dejas de ser solo «la madre de» para volver a encontrarte a contigo misma como mujer.
Se fortalece el vínculo: Sanar tú es la mejor forma de cuidar a tu bebé.
Un mensaje para ti:
Si te estás preguntando por qué no saltas de alegría, recuerda esto: la maternidad real es ambivalente. Se puede amar profundamente al bebé, a la vez, añorar tu vida anterior a la maternidad, sentirte triste, incluso creer no ser capaz de ser una buena madre.
No estás sola, y no tienes por qué transitar este camino en silencio.
Pedir ayuda no te hace menos madre, te hace una madre valiente.

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